Columna de Opinión: Puertas Afuera

La Copa Centenario fue agua en el desierto, no nos dejemos engañar, los jugadores llegaron extenuados, pero esa sed de gloria o más bien cegados por el título anterior, creyéndose los mejores del mundo, mirando rivales por debajo del hombro (y aun lo siguen haciendo) y por esa soberbia los aterrizajes han sido durísimos, lágrimas de cocodrilo porque ni ellos mismos se las creen y pidiendo perdón parecen ser la píldora al pueblo que se ve afectado por un resultado y lo que es peor para algunos viendo que harán si la selección no clasifica al mundial.

Nadie duda del talento de ellos, pero últimamente se están preocupando más de cosas extra deportivas que de la cancha, y eso a la larga aburre, deprime, da rabia y hasta resignación por el hecho de que se vuelve a la vieja y querida usanza resultadista, goles más, menos, la calculadora vuelve en su máxima expresión.

¿No tienen ganas de jugar?, todos dirán que no, pero en la cancha eso no se nota, la desidia, el desencanto, el reproche a los otros por culpas propias son las conclusiones que se pueden ir sacando de esta paupérrima fecha eliminatoria, sumado además que el entrenador no le encuentra vuelta a un equipo (porque esto no es un plantel), que repite, repite y vuelve a repetir los nombres, ¿Tan malos son los otros jugadores?, ¿Son tan cabrones los “lideres” de la selección que no permiten que otros lleguen?, ¿Sabrá Pizzi que hay otros jugadores en el exterior y no siempre debe repetir los mismos nombres?, Son demasiadas las interrogantes que se empiezan a generar más aun cuando están fuera de la zona de clasificación y repechaje. Inentendible por donde se le mire si clasifica la mitad de las selecciones de este lado del mundo, si eres superior a 4 selecciones de manera fija, pero ayer una de esas te pintó la cara y la otra le hizo partidazo de visita a la selección argentina y la otra te vino a pegar de local con una propuesta mediocre y a Perú apenas lo pudiste superar. Andas en un nivel similar con selecciones como Ecuador, Colombia y los otros 3 por donde se les mire son superiores, aunque Argentina ande a los tumbos tanto o peor que tú.

Algunos de los seleccionados se enojan por las críticas que son fundadas, ¿Piensan que acá están de vacaciones?, paren el circo, están preocupados de los premios, de pasarlo bien, de invitar a los amigos a fiestas, del romance y así un sinfín de cosas más, ¿Porqué no le aprenden a Uruguay que los premios que obtienen los donan y juegan por amor a la camiseta?, vuelvan a ser lo que fueron en su minuto, implacables, esos que no le daban tribuna a la prensa, esos que a veces de mala gana y con sonrisa fingida paraban unos segundos a sacarse una foto con quienes los consideran ídolos y vuelvan a estar puertas adentro de un mundial.

Por Cristobal Arias Zamorano

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