En el día de su cumpleaños: la famosa historia de Branco y el bidón de Bilardo

Hoy el brasileño campeón del mundo en 1994 cumple 56 años. En el día de su nacimiento recordamos la anécdota más extraordinaria que envolvió al jugador carioca.

Corría el mundial de los Estados Unidos de Norteamérica. En los octavos de final de la cita deportiva más importante que el mundo pueda presenciar, chocaban dos naciones especialistas en instancias decisivas: Argentina y Brasil. El clásico Sudamericano se trasladaba al país de las barras y estrellas, acaparando las miradas de todos los amantes del fútbol y también de los morbosos que querían observar la rivalidad de ambos países poniéndose a prueba en el escenario perfecto.

Es entonces cuando, durante el desarrollo del juego mismo (que poca importancia pinta en esta historia), Branco, elemento de la escuadra brasileña, se acerca a la banca trasandina evocando algo de camaradería, pidiendo agua. Busca refrescarse. Todos imaginamos que Bilardo, DT de la albiceleste, dijo algo como: “Sí, sí, y dale el bidón, no pasa nada”, pero el gesto detrás de la simpatía argentina escondía algo más.

El médico de profesión y estratega de nuestros vecinos, había puesto más que agua en el bidón que Branco bebió. Al cabo de un rato, el protagonista de nuestra historia comenzó a sentirse desvanecido, soñoliento, mal en definitiva. ¡Y cómo no! El agua que bebió contenía somníferos, los que claramente buscaban atontar a más de un guerrero amarillo y darle ventaja a la Argentina.

El partido lo ganó Argentina 1-0 con gol de Caniggia, y el gesto del “Narigón” Bilardo es elogiado, despreciado, recordado y citado todos los años en más de alguna junta informal o en el periodismo puro.

Lo cierto es que el campeón del mundo 94′ expresa, según sus propias palabras, que años más tarde se topó con el táctico argentino y le preguntó qué había intentado hacerle mediante la adulteración del líquido, a lo que Carlos Salvador contestó: “En el fútbol se vale todo, Branco”, dejando entender que volvería a adulterar 11 botellas de Gatorade en pleno 2020 si fuera posible.

Así se escribió uno de los capítulos más extravagantes de las copas del mundo entre dos potencias mundiales, quedando claro que el fútbol trasciende líneas jurídicas, morales y éticas (para algunos).

 

Por. Claudio Peñaloza Torres

Foto: Aire de Santa Fe

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