Ganó la ‘chilena’, pero de Diego Carlos: Sevilla se consagró campeón con increíble gol acrobático

El conjunto español superó ampliamante a los lombardos de Alexis Sánchez y remató el pleito con una ‘chilenita’ de su lateral Diego Carlos.

No existe un mayor análisis posible. Sevilla fue amplio dominador de la final única en Colonia, Alemania, y selló así se sexta presencia en una final, presencia que valió además un sexto título, demostrando que es el monarca absoluta de la UEFA Europa League en toda su historia.

El cuadro de Antonio Conte saltó a la cancha motivado e incisivo. Muestra de aquello fue la arrancada en velocidad a 4 minutos de comenzado el partido, jugada que derivó en penal y que el mismo belga cambió por gol. Sin embargo, de ahí en más el Inter cayó una mecánica de timidez e inseguridad, hecho que aprovechó el elenco de Jesús Navas. Luuk de Joong no perdonó la actitud interísta y golpeó dos veces. En el minuto 33, Sevilla lo ganaba 2-1.

En el segundo tiempo todo estaba abierto a discusión. ¿Debía entrar Eriksen? ¿Estaba Alexis a disposición? ¿Tenía sentido mantener a un Lautaro intrascendente en cancha? Los minutos avanzaban, Inter no hilaba más de cinco pases seguidos, Sevilla tocaba a completo gusto y se podía ver en el horizonte el 3-1 definitivo. No obstante, una nueva pelota parada privilegiaba a los de Conte. Godín por los aires empalmaba antes que todos en el área y sorprendía a un cuadro mediterráneo que trabajaba bien en todas sus líneas con el 2-2.

Entrando en los instantes finales, se olfateaba que el Inter no pasaría por arriba dando una cátedra de fútbol. Si lo ganaban los de Italia sería por una aventura personal de Lukaku o un ataque aéreo con el mismo belga o el “Faraón”, más el fútbol a veces es justo con el trámite pues, en un balón flotante, Diego Carlos con una ‘chilena’ sorprendió a todo el mundo, batiendo a Handanovic (con ayuda involuntaria de Lukaku) y tranquilizando a la afición sevillana.

Pese a que ingresó Alexis, Eriksen y Moses, nada cambió, es más, Inter agravó su nerviosismo y no sabía que hacer con la bola entre los botines. Así el encuentro camino a su fin ineludible, quedándose la copa entre sus brazos favoritos: los de Navas, Banega, De Joong y compañía.

 

Por. Claudio Peñaloza Torres

Foto: Marca

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